VULNERABLE

Frágil, humano, accesible, imperfecto. De corazón.

Quizá nunca has imaginado lo poderoso que es permitirte ser vulnerable. Quizá, has creído que vulnerabilidad era sinónimo de debilidad. Quizá, el aislamiento en el que vives es consecuencia, precisamente, de no dejarte ser desde tu vulnerabilidad. Quizá, solo quizá, es hora ya de aprender a reconocerte como un ser humano completo, imperfecto, con corazón, con necesidades, con vergüenzas, con carencias. Eso es la vulnerabilidad. Ser con aceptación y con todas las consecuencias. 

Y en realidad, esa vulnerabilidad de la que te hablo no es una elección, es un camino necesario. Es el proceso de reconocerte vivo, humano, abierto a esta experiencia desde el único lugar posible, el corazón. 

El miedo que tienes a ser vulnerable es peligroso y proporcional al miedo que tienes de ser tú.

Ser vulnerable es ser uno mismo. Es, pese al miedo, abrirte en canal y gritar: todo esto soy yo. Ser vulnerable es exponerte y que te de igual. Sin duda, es confiar. Es humanizarte. Es aceptar tu fragilidad, tus sentimientos, tu imperfección y tus miedos. Es el proceso de hacerte perfecto de corazón. La vulnerabilidad representa la capacidad que tienes para ser todo lo que eres desde la aceptación; es, seguro, lo que te permite la conexión con la vida y con el latir del otro. 

Vulnerable es ser sincero, es estar abierto aunque eso te pueda hacer temblar. La vulnerabilidad es el camino para despertar el poder personal. Porque solo desde el corazón, desde la abertura total y desde la confianza plena en que todo lo que somos es válido, necesario y suficiente, podremos ser fuertes, capaces y poderosos. Porque podremos transformar nuestra flaqueza en fortaleza. Porque nos sentiremos vivos de verdad. Porque la vulnerabilidad es hermosa, creativa, reveladora y necesaria. Porque esta experiencia nos invita, cada vez más, a mostrar nuestro poder y nuestra vulnerabilidad.

Feliz presente, 

Almudena Migueláñez.

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